Octubre 31st, 2008
Comentarios y Calabazas.
He vuelto. Por Halloween. Toma ya. Y tengo tres cosas que decir.
La primera es que han intentado quitarme este dominio, que es el vuestro, de la más ignominiosa de las formas, con nocturnidad y alevosía. De modo que los pocos y fieles lectores de este blog que aún entran de vez en cuando a ver si me ha dado la vena iluminada y he escrito algo notaron, en algún momento de las primeras horas del día 28 de este mes, que donde antes estaba mi blog ahora había un anuncio generalista de “dominio disponible” con una rubia jovencita wasp, una viajera feliz con su mochila a la espalda y ese aspecto imponentemente informal de quien no ha tenido que romperse la espalda en su vida para comer caliente. Hay algo escalofriante en esa gente, no sé si me entendéis. Caminan por el mundo como si estuvieran exentos, y sufren un auténtico shock cuando un león se los come en un autosafari o la guerrilla los secuestra por atravesar una zona de combates y devastación como si fueran a un picnic.
El caso es que, al parecer, y según la compañía con quien lo contraté, mi dominio había caducado y había salido al mercado a pública subasta. Lamentable. Sobre todo, porque nadie de la compañía con la que tenía el dominio contratado, y que me frie a mensajes insulsos e incomprensibles todos los meses, me había avisado. Y ahora, sin más, skalagrim.com estaba en manos de una turista rubia destinada a ser devorada por los leones a pesar de sus protestas de no estar implicada en las cuestiones locales… Era indignante.
Increíblemente, tengo amigos. Y gente que me lee. Bueno, que lo intenta. El caso es que empezaron a llover los avisos, y mi móvil zumbaba, indignado, como un pequeño y oscuro reflejo de mi cólera. Por suerte he tenido toda mi vida los hábitos horarios de un vampiro jaranero, y a la misma hora en que los perpetradores me creían dormido e ignorante del suceso yo ya estaba copiando una carta a partir de los subtítulos en inglés de Boston Legal, una misiva con los términos legales adecuados para acojonar al más pintado, como “Daños Punitivos”, “Violación de la Confianza”, Incumplimiento de Contrato” y “Daños y Perjuicios”. No sé si los términos de las series de televisión americanas son correctos y coherentes con la práctica del derecho en aquel país, pero sospecho que, como aquí, lo que sale en la tele es lo que existe, y que probablemente hasta los abogados de verdad acaben hablando como los de Boston Legal. A continuación, por supuesto, les comuniqué que mis representantes legales en los Estados Unidos se pondrían en contacto con ellos de inmediato. Íbamos a ir a por ellos con lo gordo pa´lante (dudo que mi traducción al inglés de tal concepto fuera particularmente afortunada).
Mirémoslo así, me dije: estaba jodido igualmente. Me había quedado sin dominio. No tenía gran cosa que perder. Por otra parte… ¿a que clase zumbado se le ocurriría inventarse algo así? Había tantas posibilidades de que fuera un ciudadano extranjero con intereses en los Estados Unidos y representantes legales en ese país, como de que resultara ser el habitante de alguna extraña tribu montañesa de un lugar lejano y tradicional donde quitarte tu dominio de internet fuera el equivalente moderno de secuestrar a tus hijas y violar a todas tus cabras. Alguien así podría vender los camellos de toda la familia y tomar los aviones que fueran necesarios para ejecutar una última y desesperada venganza con algún cuchillo de hoja curva lleno de extrañas inscripciones, todo ello para luego dejarse abatir a tiros serenamente, el honor recobrado al fin. O podría ser peor aún. Podría enviarte de verdad a sus abogados.
Más o menos a las cuatro de la mañana, y después de recibir un frío y lacónico mensaje de aceptación de responsabilidad, servidor había recuperado su dominio. El acuerdo implicaba un plazo de 24 horas para realizar el pago de rescate, cosa que hice inmediatamente. Y aquí estamos.
¿Y que ha ocurrido en realidad, se estarán preguntando los alucinados lectores que lean esto? Pues eso me gustaría saber a mí. Lo juro. Y sin embargo, a las 12 de la noche del día 28 del mes corriente yo ya no tenía dominio, de lo que hay testigos, y a la mañana siguiente mis enlaces y yo estábamos de nuevo aquí, tan felices y en vuestra compañía.
Y eso es todo lo que puedo decir, con plena seguridad, respecto de este asunto.
La segunda cosa que tengo que hacer es una declaración pública: frikis, fandomitas, amiguetes y colegas del mundo todos, si habéis enlazado en Facebook a un Javier Cuevas que no luce la foto de un esplendoroso Tazz y que no se hace acompañar del rumboso nick con el que titulo este dominio, sabed que no soy yo. Servidor se dió de alta ayer mismo en el sistema, y estoy aún más perdido que un pulpo en un garaje, y reconozco que en buena medida lo he hecho intrigado al saber que un montón de gente que conozco tiene enlazado a alguien que, sin duda, será una magnífica persona, y al que probablemente hayan acabado por rendir más cariño e interés que a mí, pero que si pensabais que era yo, no es el caso.
De hecho, estoy enormemente intrigado. ¿Cuales pueden ser las impresiones de alguien que de pronto es enlazado por un montón de gente a la que no conoce, y que le cuenta cosas de las que no tiene ni idea, y cuyos amigos enlazados a su vez le enlazan también, saludándole entusiásticamente y reprochándole que no les cuente nada? ¿Alucinará? ¿Se sentirá acosado por una secta ampliamente repartida por el globo y cuyos miembros han decidido centrarse en él como preludio del fin del mundo? ¿Habrá aprovechado el tirón y mejorado su vida social? ¿Habrá llegado al a conclusión de que debió afeitarse el bigote o teñirse las canas mucho antes?
Porque ha tenido que fliparlo de cojones. He hecho una primera y tímida descubierta y he comprobado que, como mínimo, hay varias docenas de Javier Cuevas en los cinco continentes. ¿Que pensará un Javier Cuevas sorprendido y austral de un desconocido valenciano o vasco que le anime con entusiasmo a “tomar unos culinos” (de sidra) cuando se encuentren este verano? ¿Que puede pensar un Javier Cuevas de Ohio ante la propuesta de que vuelva a imitar a un congrio en la cena oficial de la próxima Hispacón?
He entrado, pues, en Facebook, no tanto para charlar con los amigos enlazantes, a los que siempre será un placer reencontrar en cualquier medio, como para intentar conocer las historias de esos tocayos enlazados por sorpresa. Creo que incluso a través de la pantalla se nota como me froto las manos. Tienen que tener unas historias de encuentros en la tercera fase más que dignas de contar.
El tercer asunto es sencillo: es Halloween. Por todas partes intelectuales, enterados, viejas beatas de misal, puretas, tertulianos, diletantes y obispos de chocolate con churros y mesa camilla braman contra las nuevas costumbres traídas del otro lado del mar, contra la colonización cultural yanquee, la descristianización, el consumismo, la importación de modas foráneas y demás cantinela. Y yo me digo que, como mínimo, da que pensar.
Halloween es ahora una fiesta anglosajona, particularmente norteamericana, pero sus raices son profundas. Los inmigrantes irlandeses llevaron a los Estados Unidos en el siglo XIX una vieja tradición de la Europa agrícola convertida en fiesta, mitad infantil, mitad fantasmal. Para casi todos los pueblos indoeuropeos de la Edad del Bronce y del Hierro, y particularmente para los celtas, el año se dividía en dos grandes períodos: el período de Verano, que va desde el Beltane (1 de mayo) hasta el Samhain (1 de noviembre), y el de Invierno (desde el Samhain hasta el Beltane siguiente).
Según las antiguas tradiciones de esa Europa agrícola y pre-cristiana, la víspera de Samhain las barreras entre los mundos caían, y los espíritus de los muertos y los seres del otro lado accedían al mundo humano, barrido por vientos fríos y nevadas tempranas. Era el momento de retirar al valioso ganado de los prados, de agruparse alrededor del hogar, celebrar las buenas cosechas y perpararse para el invierno. Al reducirse las actividades humanas al aire libre los bosques, las aguas y las montañas volvían a ser recorridas por las terribles sombras de antaño. Y todo ello comenzaba la víspera de Samhain.

Para evitar las visitas de los muertos y de cosas peores, la gente decoraba con huesos y figuras aterradoras sus casas. Encendían velas para guíar a los caminantes rezagados, para mantener la oscuridad fuera de sus casas y para demostrar a sus muertos que les recordaban y librarse así de su cólera. La noche de Samhain era un instante de transición, una prueba y una puerta abierta entre mundos. La calabaza y los dulces son un recordatorio de la importancia del tiempo de cosecha, y es una tradición que a los fabricantes de golosinas les ha venido muy bien.
Con la victoria del cristianismo -llegado de los desiertos y los pedriscales de Oriente Medio, religión de un mundo de pastores de cabras sin bosques ni agua, y eso sí que es traer costumbres ajenas de muy lejos, su eminencia-el proceso que había comenzado con otras celebraciones tradicionales de la Europa pagana se aplicó también a Samhain: se le colocó una fiesta cristiana encima para que la gente, celebrando la antigua fiesta, celebrara la nueva, y así cayera en el olvido la tradición original, hasta ser borrada por la implantación cristiana.
Así se comenzó a “celebrar” Todos los Santos. Y de hecho, hay una oscura reminiscencia pagana, antigua, casi enfermiza en esa obsesión -muy femenina, inmensamente matriarcal- de adecentar las tumbas, llevar flores, limpiar las lápidas y recomponer los adornos del dolor y del recuerdo en pública ostentación. Creo también que es un buen resumen de la obra final de la Iglesia católica sobre la cultura europea: el enmascaramiento de la realidad, el desarraigo de los orígenes, la imposición de la tristeza. Es la exaltación de la muerte como decadencia, pérdida, dolor irreparable en el que uno se regodea anualmente. Las imágenes de mi infancia, mujeres vestidas de negro, viviendo en negro, gozosamente pastoreadas por el cura del lugar hacia la exaltación del drama, me resultan abominables. Siempre he preferido el miedo a la tristeza.
De modo que sí, me gusta Halloween. No es una importación, sino un regreso. No es una imposición, sino una devolución. Y en contraste con la fiesta cristiana, este nuevo y readaptado Samhain exalta los gritos alegres y las risas de los niños, y eso sólo ya me basta. Que las tiendas vendan caramelos, que se disfrace la gente, que se reinventen bailes y fiestas. Creo que la idea de la muerte como parte del ciclo de la vida es mucho más natural y agradable que la exaltación morbosa de la tristeza. Dios nunca dijo eso del Valle de Lágrimas, o por lo menos a mí nunca me ha comentado nada…
De modo que mañana celebraremos una fiesta HMS. No, no vamos a botar un navío de Su Majestad. La idea es celebrar un Halloween-Magüestu-Samhain. Hace frio, soplan vientos helados, llueve, y sin embargo los amigos vendrán de lejos para la fiesta, antes de que caiga el sol y se abran las puertas entre los mundos. Un Samhain como es debido. Y nosotros aún tenemos nuestro Magüestu, las viejas fiestas de la cosecha, celebración de antiguas alegrías y sueños de abundancia, para desesperación de curas y obispos, escándalo de diletantes y murmuración de beatas y viejas.

Así pues, que se encienda un buen fuego, que corra la sidra dulce, que se asen las castañas y que brille la calabaza.
Feliz Halloween a todos.
Vuestro, afectuosamente…
Skalagrim.
Octubre 31st, 2008 at 12:26
Jooooo como me gustaria ir! Pasadlo muy bien y haced fotos!
Y actualiza mas a menudo!
Muchos besos
Octubre 31st, 2008 at 15:36
Vaya, y yo apatrullando tu blog hace un par de días, y achacando a problemas de conexión el no poder entrar…
Efectivamente, Samhain (pronúnciese “souín”), Halloween o como lo quieras llamar, es en realidad un regreso de la vieja fiesta pagana, y no un invento reciente.
Feliz Samhain, aunque yo esta noche celebraré Beltane, que es lo que toca en el hemisferio austral.
Noviembre 1st, 2008 at 12:49
Pensando un poco sospecho que cualquiera que fuese el mensaje a la mochilera, la respuesta hubiese sido la misma: Paga y te devolvemos el dominio. Entre una cosa y otra y por el precio de un emilio habrán ganado unos dólares.
En fin, te secuestraron el dominio, exigieron un rescate y tu lo pagaste.
Al final ayer no hubo foto con la calabaza…
Noviembre 3rd, 2008 at 21:11
Shere: nos lo pasamos de vicio, pero os echamos de menos. A ver si para el año que viene podeis venir, y traer una banshee aulladora o unos duendes borrachos que añadir a la fiesta…
Pixie: eso de celebrar Beltane en Samhain tiene que ser terriblemente confuso. Mucho peor que el cambio horario. Claro que cuando uno vive cabeza abajo… ¿que importan los detalles nimios?
Sea como fuere, Feliz Beltane también
En cuanto a lo del nombre de dominio, no pretendo haber descubierto América, obviamente. Tenía que pagar por conservar el nombre, y he pagado.
Por otra parte, no he pagado ni un euro más de lo que me correspondía por la renovación, asi que no lo considero un rescate en el sentido de que lo haya secuestrado alguien y yo haya cedido por una suma adicional.
Sospecho, después de investigar un poco, que cuando un nombre de dominio caduca, la empresa contratante se los transfiere a otra supuesta empresa que se ha apropiado de él y lo comercializa,y que en realidad son ellos mismos. En mi caso la indignación no era porque hubiera caducado (estaban en su derecho) sino por la falta de aviso, cuando la práctica habitual desde que trabajo con ellos (y entre una cosa y otra, tengo ocho o nueve nombres de dominio registrados en esa compañía) es aburrirte a mensajes.
Sea como fuere, estoy razonablemente contento, ya que todos los casos que conocía hasta ahora de gente que había dejado caducar su registro sin saberlo se habían saldado con la pérdida del nombre, y la impresión que tenía -y creo que mucha gente también- es que éste se volvía irrecuperable si te despistabas. Ahora al menos hay un caso en el que no ha sido así, y si pudiera servirle de ayuda a alguien en un caso parecido me alegraría.
Germán: no hubo foto con la muerte y la calabaza, en efecto, y bien que lo lamento, pues la Muerte estaba impresionante… pero es que en cuanto asomó la comida todas las neuronas se desconectaron como si hubiera habido un apagón general…
Noviembre 4th, 2008 at 19:19
Dos casos, en realidad. En enero me pasó lo mismo que a ti y por eso dije que te avisaran ipsofactamente: si la reacción es rápida, da tiempo a recuperarlo (si estuviera en modo Pequeño Saltamontes lo habría dicho con algo más de estilo, y probablemente implicando grullas o mantis o algún bicho de esos en el concepto, pero con el frío que hace, la neurona no me da para más).
Añado a la sugerencia de velocidad la de automatizar el pago via tarjeta de crédito para no depender de avisos. El aviso quizá se les traspapele enviarlo, pero la factura desde luego que no.
Noviembre 5th, 2008 at 22:07
Hkjksdhfksjdfsfhnkjdf… Argh. Espero que lo pasarais bien, y todas esas cosas. Snif.
Noviembre 9th, 2008 at 23:48
Eso de los leprechauns me parece una buena idea, sobre todo si traen un buen tonel lleno de cerveza negra…
Noviembre 19th, 2008 at 19:30
A mi personalmente Halloween siempre me recuerda la genial película de John Carpenter (nada que ver con el remake de Rob Zombie). Claro que el tio de la guadaña que parece que está a punto de destripar a Rudy no tiene nada que envidiarle a Michael Myers…
Salu2 y un fuerte abrazo.