Julio 5th, 2006
Interludios en un blog: AsturCon 2006
No, no me he olvidado de los Espartanos, las Térmopilas y todo lo demás. Es, sencillamente, que la realidad ha vuelto a atropellarme con sus prisas, y la AsturCon se me ha echado encima de forma sorpresiva, rápida e insidiosa. Es digna hija de quienes la crearon, desde luego.
El caso es que ya está aquí. Es posible que algunos de vosotros ni siquiera sepáis de qué demonios estoy hablando. Como no tengo mucho tiempo para explicarme -empieza el viernes y yo ya no debería estar aquí -tendréis que conformaros con mi palabra: es divertida. Una AsturCon es un encuentro dedicado a la Ciencia Ficción, la Fantasía y el Terror en todas sus facetas de expresión: literatura, cine, cómic, rol y lo que se tercie. Se celebra en el seno de la Semana Negra de Gijón, reúne autores, editores, aficionados y otros seres, y acompaña los actos culturales con la compra de libros, tertulias, copicheos y toda clase de socialización. Cada año se dedica a una variedad de género, y acorde al tema se celebra una cena espicha con fiesta y baile de disfraces. Este año toca Space Ópera.
Pero esta no era una entrada para darla a conocer. Para eso ya están, entre otras fuentes de información, y por ejemplo, www.asturcon.org y www.estaciondenieblas.net .
No, esta, ésta es una entrada para saber cómo llegar, que es distinto, y que se va a encontrar la gente aquí -climatológicamente hablando -cuando llegue, que también es importante. Aprovecho para ello textos escritos para www.cyberdark.net hace unos años, cuando empezábamos, y que han sido recuperados del Pozo de los Posts Perdidos (gracias una vez más, Minna). Los he corregido y actualizado para la ocasión, y espero que sirvan de alguna ayuda a los peregrinos.
I. ¿Is tan Polis? *
*(“¿Dónde está la Ciudad?”, pregunta que los bárbaros hacían en griego cutre a los lugareños cuando buscaban Constantinopla para un saqueo de nada, y que es el origen de la palabra “Istambul”).
Es decir, ¿donde está Gijón, para empezar?
Gijón es una ciudad a orillas del Cantábrico, en una región llamada Asturias, situada al norte de España, que es un país o algo parecido que ocupa una gran parte de la llamada Península Ibérica. Dicha península se halla en el extremo suroccidental de Europa, que es un subcontinente de aspecto desparramado (como si lo hubieran tirado desde un décimo piso) de la gran masa de tierra euroasiática, hemisferio norte del planeta Tierra, el tercero a contar a partir del Sol (azul y como empañado, el planeta, no tiene pérdida). Me gustaría ser más concreto respecto a la situación de la estrella, pero aparte de que está en uno de los brazos de nuestra galaxia y en el sector de Sirio (lo leí en alguna parte), no sabría ser mucho más específico. Es un sol amarillo, coquetón, nada ostentoso, digamos que un sol de extrarradios, muy de clase media… Y no, no me estoy haciendo el gracioso. Nunca se es demasiado específico, exacto o concreto, ni se sabe con seguridad de cuan lejos pueden venir los asistentes.
Básicamente hay cinco modos de llegar a Gijón. Intentaré detallarlos de la forma más sencilla, al modo medieval, ilustrándolos con ejemplos edificantes y todo eso. Sí, la Escolástica me pierde.
a) Por arriba, lo que quiere decir que llegas en avión o en otras cosa que no es un avión. Si llegas en avión lo tienes crudo, porque aunque te han dicho que llegas al aeropuerto “de Oviedo” o “de Asturias” en realidad el avión aterriza en un descampado verde en medio de la nada más arbolada que hayas imaginado nunca, después de una caída en picado sobre una pista minúscula que termina abruptamente en un acantilado sobre un mar tormentoso. Te han engañado. No estás en Oviedo, no estás en Gijón, no estás en Avilés. En realidad, una vez salgas de la engañosa seguridad de la terminal comprenderás que has caído en una trampa. No se ven luces, no hay rastro de civilización, y más allá del aparcamiento de AVIS con sus pegatinas como desgarradas por unas largas uñas solo hay una línea oscura de árboles interminables y una carretera desierta. Si es de noche creerás ver ojos rojos estudiándote desde esa espesura, pero no te engañes, no son lobos, no siquiera perros asilvestrados. Son vacas, pero las vacas en Ranón (que es donde estás, aunque tú no lo sepas) llevan revólver. Te hemos pillado, estás jodido. Para salir de esas soledades hacia la civilización no tienes demasiado donde elegir. O coges un taxi (un robo) o un ALSA (otro robo) o los lugareños se quedarán con tus órganos para cuando necesiten un trasplante y abonarán las huertas con el resto. Bienvenido al Aeropuerto de Asturias. Si no has venido en avión pero has venido desde arriba bienvenido al planeta Tierra y lo tienes un poco más fácil.
Buscas las luces de una ciudad desde el aire.
De una ciudad, sí.
No, joder, eso es Oviedo, te he dicho de una ciudad.
Asegúrate de que tiene playa, un paseo marítimo iluminado y está a la derecha de ese gran triángulo de tierra que sobresale en la costa asturiana y se adentra en el mar. Si las luces que ves están a la izquierda, entonces eso es Avilés, y ahí ni siquiera tu arma de rayos desintegradores te salvaría. Gijón está a la derecha, decíamos. Hay una bonita península, dos o tres playas, montañas boscosas alrededor y ni un solo MIB.
Puedes esconder la nave en cualquier cuadra de vacas abandonada.
b) Por el Norte, o sea, en barco. Si te deja en el puerto del Musel (el puerto industrial) te tomas un bus, y si te deja en el puerto deportivo tómate un vermut, que para eso están las terrazas. Es el camino más fácil, sencillo y elegante, pero como de costumbre, nunca se le ocurre tomarlo a nadie. Pero que rara es la peña…
c) Por el Oeste, o sea, desde Galicia… Bueno, esta es fácil. Seas de donde seas, en Galicia siempre se acaba en La Coruña, esa autopista es una trampa dimensional dejada por los Primigenios a los Gallegos por razones de parentesco. No hay escapatoria de La Coruña, a no ser que tengas una piedra en forma de estrella de cinco puntas. Si no tienes la piedra puedes intentar hacerte el despistado. A veces funciona.
Para empezar, no hagas caso de ningún cartel hasta leer N-634. Una N, una raya, un 6, un 3 y un 4, ese es el cartel que buscarás. No buscarás el 5 ni el 7, un 6 buscarás después de la N y la raya… En cuanto llegues a Tapia de Casariego estarás a salvo, y a partir de ahí el mar a tu izquierda y el viento en tu cabello, que diría Robert E. Howard. Se cruzan unos puentes que dan un vértigo que te mueres, y si no haces caso de los cenutrios que van a tu lado y te dicen “¡¡hostia, mira que playa…!!” cuando vas conduciendo, llegarás a Gijón sin novedad.
Una vez en Gijón, lo más conveniente, en lugar de liarse con rondas exteriores, es llegar a la playa y preguntar por el estadio de El Molinón. Además, desde cualquier punto del paseo marítimo de la Playa de San Lorenzo se ven las letras gigantes de la Semana Negra. Detrás de las letras hay una avenida flanqueada por un gran parque, y al otro lado del parque un Estadio de Fútbol. Para entonces ya estarás metido en la Semana Negra, y el Estadio es una buena referencia para buscar la Carpa del Encuentro.
Para volver, no hay problema. Te pones en la frontera otra vez y la trampa dimensional de La Coruña volverá a atraparte. El coche incluso consume menos en el viaje de vuelta.
d) Por el Este, es decir desde Barcelona, Zaragoza, La Rioja, Navarra, Bilbao o Santander. Es sencillo. Si vienes desde Barcelona deberías venir en avión, porque es un coñazo de horas de carretera. Si vienes en coche, haber estudiado cuando eras pequeño y ahora vendrías en avión. Ven con alguien de allí que ya se conozca el camino y no des más la murga, joder.
Si vienes desde Zaragoza espera a que pasen los de Barcelona y les sigues.
Si sales de La Rioja mereces un poco más de atención desinteresada por parte de este humilde cronista. Acuerdate de la Organización, que lo mismo le da al buen vino que a los productos de la huerta. Aceptan obsequios y dádivas. Pillas la autovía a Bilbao y ya. Y los de Navarra otro tanto (lo mismo para iniciar camino dirección Bilbao, que para acordarse de la Organización, que sigue aceptando dádivas). Los que vengan de Francia y otros lugares marginales también pueden buscar Bilbao como referencia. Bueno, hasta los de Bilbao salen de Bilbao, y mira que lo tienen visto… Una vez en camino desde Bilbao es más o menos sencillo. Autopista todo de frente hasta Santander, muy atentos a los nudos de comunicación de Solares, Astillero, el propio Santander (los carteles son algo sibilinos, NO salgáis de la autovía) y una vez superada la ciudad los nudos de Barreda y Torrelavega. Desde ahí directos a San Vicente de la Barquera, y una vez cruzada la frontera… comienza la aventura. No puedo deciros qué tramos de la autovía del Norte están abiertos. Ni yo, ni la Guardia Civil, ni el Ministro de Fomento ni el ingeniero que los diseñó, que ya se habrá cambiado dos veces de sexo. Los conos de señalización tienen vida propia, las máquinas de obras públicas arrancan solas por la noche y alteran el trazado, a veces pueblos enteros que vivían en la montaña se han despertado siendo una villa marinera… Por si esto fuera poco las partes terminadas a veces se hunden, plegándose sobre sí mismas, y otras son abrazadas por montañas mal cortadas que echan de menos a sus piedras y se tiran sobre la pista ocupando dos carriles, como desmayadas (sé que el concepto de montaña desmayada puede pareceros chocante, pero las montañas de esa zona tienen una cierta tendencia al dramatismo…). Veréis cuadrillas de trabajo colocando señales incomprensibles y contradictorias. Haced como que obedecéis, pero sin fijaros en ellos. No busquéis un rostro debajo de los cascos. Algunos ni siquiera son humanos.
Una vez llegados a Colunga estaréis más o menos a salvo. Después está Villaviciosa. El paisaje es muy bonito y pintoresco, pero por los dioses QUE A NADIE SE LE OCURRA ABANDONAR LA AUTOVIA PARA BUSCAR ENCANTADORES RINCONES. La carretera a la que sustituye esa autovía es algo infernal, retorcido, malévolo, es la carretera que hubiera diseñado Azatoth el ciego con una buena cogorza. Nosotros lo hemos sufrido durante generaciones, allá vosotros, pero no digáis luego que no estabais advertidos…
El resto es fácil. De Villaviciosa a Gijón se llega en un momento, y además se entra por el lado correcto de la ciudad para encontrar la Seman Negra. En la primera rotonda a la que tengáis acceso buscareis la desviación de La Guía, y una vez allí cualquier indicación del campo de fútbol del Sporting, el Molinón. El parque y las carpas de la Semana están allí mismo.
e) Desde el Sur.
Bueno, si vienes desde el sur, lo primero tráete un abrigo, porque lo vas a flipar. Lo segundo, pasa por Madrid. Hay otros caminos, es cierto, y a todos nos gusta la aventura, etc, pero convendría que llegaras para la espicha por lo menos. Así que acercate a ese inmenso barullo caótico y arrebatador que es la M40 y agárrate al volante como una fiera, enseña los dientes y busca A6 La Coruña como sea. Puede que te pases unas horas girando, e incluso que veas modelos de 1920 cuyos famélicos conductores siguen buscando una salida mientras mordisquean los restos de un zapato o las sobras de algún accidente. A tí no va a pasarte eso. Tu y esos dos millones de locos que te siguen intentando escapar del lugar en el que viven conseguiréis salir. Ánimo.
Una vez encontrada la A6 es sencillo. Lleva directamente al norte por autopista y autovía. Es el camino más directo, rápido y cómodo para venir a Asturias, y os pondrá en un par de horas en el cruce de caminos decisivo que es Benavente. Nunca me cansaré de advertirlo lo suficiente: en Benavente está vuestra última oportunidad de repostar de un modo civilizado y sencillo antes de internaros en los páramos de León. No hay más surtidores hasta las montañas, y ni los propios empresarios de grúas de León conocen los misterios de los paisajes que atravesareis. No contaré todo lo que sé y sospecho al respecto. Puede que haya tribus de descendientes de los trabajadores de la autovía perdidos que saqueen a los conductores que se pierden en los contados carriles de salida que hay en medio de esos desiertos. Puede que también saqueen a los gruístas perdidos y por eso tarden tanto en acudir cuando alguien se queda tirado en esa extraña ruta. Sea como fuere, repostad ANTES o EN Benavente. La otra opción es vivir unas cuantas horas al más puro estilo Mad Max.
En Benavente la A6 se bifurca, y aquí he de hacer una advertencia: la autopista que cruza las montañas es de peaje. Sí, lo sé, hay gente con principios inamovibles y todo eso que se niegan a pagar un peaje habiendo una carretera nacional gratis en alguna parte. El problema es que las montañas son aún más inamovibles, y la bajada por el Puerto de Pajares (la carretera nacional gratuita) es un coñazo, sobre todo si te toca un camión delante, y es fácil que te toque. Entre esa opción y la de una autopista de alta montaña flamante y con peaje yo personalmente elegiría la segunda. Cruzad las montañas por cualquier otro sitio sin conocerlas y os encontrareis los huesos de romanos, vándalos, asdingos, suevos, hérulos, alanos, visigodos, arabes y franceses que ya hubieran querido tener una maldita autopista para cruzar los pasos en lugar de morir despeñados, perdidos, devorados por los lobos, mordidos por los caballos, aplastados por los argayos o congelados de frío.
Ahora bien, la aventura es la aventura, y si la sangre os puede, ¿quien soy yo para decir nada? Los que vengan desde Burgos por Tarna, Somiedo, Les Muyeres Muertes o incluso San Isidro que sepan que son mis héroes. O algo.
Pero estábamos en el cruce de Benavente. A un lado está la desviación hacia León. En el otro, La Coruña os llamará con su canto de sirena desde lo alto de carteles e indicadores más nuevos, más brillantes, más rápidos, pero no mejores. No vais a la Coruña. Recordadlo. El resto es sencillo. Hacia León en todas las ocasiones en las que la autovía os dé a elegir, hasta que una hora más tarde, más o menos, encontrareis la primera mención de Asturias. Bueno, de Oviedo, pero los que colocaron los carteles no eran de aquí, seguro. A partir de ahí es elegir Oviedo siempre, y cerca de León capital la autovía girará hacia el norte y se convertirá en la autopista de peaje que cruza las montañas y os llevará directamente a Asturias sin más desviaciones ni elecciones.
Cruzareis paisajes alucinantes y pantanos entre montañas, y una vez comenceis a bajar, al cruzar una serie de túneles todo cambiará. El túnel del Negrón marca claramente la diferencia entre el mundo que acabáis de abandonar y lo que hay al otro lado de las montañas. Al salir del túnel veréis otro paisaje completamente diferente de los vistos hasta entonces, la falda atlántica de las montañas. Empezareis a bajar, y una vez hayáis pasado junto a Pola de Lena deberéis estar atentos: la siguiente población es Mieres, y una vez pasada ésta se os ofrecerá la posibilidad de elegir entre dos opciones para llegar a Gijón: continuar por la antigua A66, que ahora se llama O12, que luego pasa a ser O11 y finalmente se transforma en GJ81 (acceso Gijón sur); o tomar la nueva autopista AS1, que enlaza directamente Mieres con Gijón. La primera bordea Oviedo y sigue hasta Gijón. La segunda no bordea nada que necesite ser bordeado.
No expresaré mis preferencias al respecto.
De un modo u otro, en veinte minutos estaréis en Gijón. Las indicaciones que han servido a los demás os sirven también a vosotros, estimados sureños y levantinos: La Guia –> Estadio del Molinón –> Parque Isabel la Católica.
Y ya estaréis aquí.
II. Breve introducción al concepto de Clima Cambiante.
Es la segunda pregunta más repetida después del ¿dónde…?Qué tiempo hace. Qué tiempo hará.
Supongo que nadie esperará que responda sencillamente a esto. Si supiera qué tiempo va a hacer los próximos cuatro días estaría en la televisión ganando una pasta. Y sin embargo, dado que es éste tema de debate e inquietud entre las masas, voy a aclarar un par de conceptos sobre el socorrido tema.
Vamos a hablar del tiempo, y sin tener que entrar en un ascensor ni nada.
Para empezar, acerca del clima en Asturias pueden decirse dos cosas:
La primera es que soy la persona menos indicada para disertar sobre el asunto. Alguien que alcanza crisis térmicas a los 30 grados, que no ha usado un jersey desde que hacía el bachiller y que solo compra ropa de manga larga para ir a la nieve no debería ser considerado una referencia fiable. En realidad estoy escribiendo esto porque a los demás, como de costumbre, no les da la gana escribir nada, y abusan de mí y siempre me acaban cayendo los muertos encima (en fin, tampoco nos vamos a echar a llorar ahora con los dramas de mi vida).
La segunda es que el clima es, en general, muy de aquí. Es decir, hace lo que le da la gana, cambia cuando quiere, nunca hace lo que se espera de él y parece que disfruta llevando la contraria.
Y sin embargo, está sujeto a algunas normas.
a) La humedad. De esa no te libras. Haga calor o haga frío, el clima siempre es húmedo. Eso significa que con treinta grados la sensación de calor resulta sofocante, sobre todo teniendo en cuenta que pocas veces baja la humedad del 85% (nunca he entendido ese dato, ¿no deberíamos estar nadando?). Sin embargo es cierto que por agobiante que sea el calor, siempre tienes la brisa fresca del mar a la vuelta de la esquina. Y en caso de emergencia, una carrera, un alarido y un chapuzón. Nadie va a asustarse, los nativos lo hacen continuamente…
b) La segunda es la de la lluvia. ¿Verdad que todo está verde y muy bonito? ¿Verdad que nunca has visto tantos tonos de esmeralda, tantas tonalidades de hojas, un musgo tan de cuento, un césped tan espeso, un tapiz tan variado de tonalidades de verde y de marrón vegetal…? Pues igual tienes suerte y eres de los que se va pensado que el norte es muy bonito y qué agradable debe ser vivir aquí, con un cielo tan azul, un mar tan turquesa y tantas plantas por todas partes. Hay gente a la que le ha pasado. Ha estado aquí y no ha llovido esos días. Nunca he conocido a ninguna de esas personas, pero he oído que las hay. Sin embargo, es dudoso que tú llegues a ser una de ellas. Tal y como van las cosas me temo que vas a conocer directamente a la Señora, la Gran Regadora de los Dioses, la que se encarga de que esto sea un bebedero de patos permanente durante 300 días al año, de que las aceras sean resbaladizas, los coches se oxiden, los jardines parezcan selvas, la vegetación invada las carreteras y las enredaderas se asienten en las paredes antes incluso de que el cemento esté fresco. Porque la lluvia, ¡ah, la lluvia…! es sin duda nuestro principal atractivo turístico.
Tenemos de diversos tipos:
1) microscópica que lo empapa todo.
2) típica de la región, suave y engañosamente dulce pero que te deja como una fregona (Orbayu).
3) persistente, insistente, intensa, fría… una hija de puta, vamos.
4) chaparrón de verano de gotas inmensas, cálidas, traidoramente avezadas en perversos trucos, cómo caer desde las hojas y deslizarse subrepticiamente por el cuello de la ropa.
5) otras categorías invernales que tampoco conviene desestimar sólo porque sea verano.
c) La tercera circunstancia fundamental es que de noche refresca. A mí no me parece para tanto, pero hay gente de fuera (es decir, Austrohúngaros… en general todo no asturiano es conocido como austrohúngaro, termino cariñoso que lo define y del que están excluidos los de Oviedo, que sencillamente son de Oviedo, bastante tienen con lo suyo…) que se pone chaquetas y esas cosas a partir de las 19 horas, y que pide una manta de más en los hoteles. Es absolutamente incomprensible para mí, pero lo mismo me pasa con la Disciplina Inglesa. No vamos a evaluar aquí los vicios de cada cual. Diré, sencillamente, que la misma puesta de sol que convierte el planeta en un lugar habitable (sin toda esa luz fastidiosa y ése molesto brillo tras las nubes) es para los austrohúngaros señal inequívoca de que deben buscar sus cazadoras y rebecas, al tiempo que manifiestan su entusiasmo ante el hecho de que pueden dormir a pierna suelta, e incluso celebran sin recato alguno que han necesitado ponerse pijama (yo tuve uno una vez, pero lo perdí en 1969).
d) Hay un cuarto elemento casi mitológico a considerar en el clima asturiano, y es el sol. Según tenemos entendido es una mancha amarilla y redonda de cierta intensidad refulgente que brilla durante el día. Debe ser la caña. Supongo que es el causante de un cierto resplandor intenso que dota de brillo a la bruma de la mañana cuando ésta sustituye a las nieblas nocturnas. Lo hemos visto en televisión. Al natural debe ser bonito. Y en un cielo azul ya debe de ser la hostia…
Lo cierto es que la bruma y la niebla son fenómenos habituales tanto al amanecer como al atardecer, y que siempre, hasta en los días más espléndidos, hay bancos de nubes recorriendo el cielo. Probablemente nativos y visitantes no entiendan pues lo mismo por “un día despejado”. Sin embargo eso hace que nunca te agobie, que no tengas que esconderte mucho de él y que raramente queme.
Queda un último punto importante: la ropa. En términos generales recomiendo ropa ligera por culpa de la humedad más que por el calor. Y como al final se camina mucho y se mueve uno más de lo que pensaba, ropa cómoda y fresca, como si fueras a la playa o de paseo por el campo (así los de la organización nos pondremos algo elegante y pareceréis todos unos adefesios salidos de una excursión del Inserso, y ya que no cobramos por montar este sarao al menos seremos estrellas elegantes durante unos días…).
En fin, resumiendo: ellas ropa ligera, corta y tenue, tipo transparencias y eso. Ellos, que se pongan lo que les dé la gana, ¿a quien coño le importa? Para los muy, muy sureños, endebles, temerosos o prudentes, una chaquetita por la noche, por si nos destemplamos, que ya no estamos en edad… Tampoco estaría de más en el equipaje un impermeable de esos ligero como recurso de emergencia. Y respecto al calzado, una recomendación: el calzado aquí es fundamental. Si te pilla la lluvia con calzado de verano y se te mojan los pies es conveniente tener con qué cambiarse rápidamente o estarás abonado a un catarro en menos que canta un gallo. Traed más de un par.
Por último y en cuanto a los disfraces, la fiesta se celebra en las colinas que rodean Gijón (sustancialmente más altas que la ciudad, para eso son colinas), así que la temperatura nocturna será ligeramente inferior, sobre todo de noche. De modo que con un disfraz normal y a partir de las 22:00 no creo que nadie se agobie. Bueno, probablemente yo, pero eso puede mejorar cantidad mi vida social. No os voy a decir de qué voy disfrazado, pero se me reconocerá: soy el que se tira calderos de agua por encima y aún así a ratos se desmaya…
Vuestro, afectuosamente
Skalagrim
Julio 6th, 2006 at 8:49
Al menos podias acordarte de los que recordamos que existian esos post y pedimos su recuperación :p
Nada, es broma. Me gusta más este texto aunque el original tenia mucho más sentimiento.
Un saludo
Julio 6th, 2006 at 19:03
[…] Para ellos Javier Cuevas ha preparado una utilísima, a la par que pintoresca guía en su blog, que os invito a visitar. […]
Julio 7th, 2006 at 10:43
Hacía tiempo que no leía algo tan divertido y tan fiel a la realidad
Saludos
Julio 12th, 2006 at 10:31
Uff… Cuando estaba en la facultad he leido tochos igual de exhaustivos, aunque no tan divertidos… Hablando en serio, ha sido un placer tropezarme de nuevo con Ud. por la Semana, aunque no deja de ser preocupante que viviendo en la misma ciudad sólo nos veamos en antros de perdición. Bueno, nos vemos o nos leemos, lo que ocurra primero. Un cordial abrazo.
Junio 13th, 2007 at 16:23
[…] Cómo llegar (y algunos jugosos comentarios). […]
Julio 2nd, 2008 at 21:06
Me ha encantado, y no tengo más palabras^^.
Fantástico, de verdad. Divertido y además, totalmente verídico.
Julio 7th, 2008 at 3:42
Hola! Unas indicaciones estupendas y muy amenas, pero hay un error: este año la Semana Negra no es en el parque, sino en la playa de Poniente, en el otro extremo de la ciudad
Julio 7th, 2008 at 14:30
Cierto, Bastet…
Sin embargo, si miras la fecha de la entrada verás que es nada menos que de… julio del 2006. No actualizo el blog todo lo que debería, está claro, y mis lectores se merecen mis más humildes disculpas. No sólo me prestan una atención inmerecida, sino que además tienen una paciencia casi infinita, entre entrada y entrada.