Abril 19th, 2007
Un Malvado Meme Literario
  Lo sabÃa. SabÃa que al abrir la puerta de los memes, se colarÃan por ella como virus, invadiendo mi blog para siempre, y en efecto, no se han enfriado aún las teclas de la entrada anterior cuando ya tengo un meme-maldición llamando a mi puerta… ¡Penitenciágite!
  Sin embargo, al ser un meme literario he sucumbido (los perversos perpetradores de memes nos conocen bien). Asi que a éste, malignamente lanzado desde Right here within the Shell no he podido resistirme, rezando asà el malévolo conjuro:
  “Es fácil: hay que copiar el párrafo segundo de la página 139 del libro que estés leyendo en ese momento. Se presupone, pues, que te gusta leer y que tienes tiempo para ello.”
  En primer lugar, por supuesto, la infección. El meme ha de transmitirse, o caerán sobre mà terribles bichos y maldiciones. Quedan pues, infectados con el mismo Blanca, Sergio, Alejandro, Germán y por supuesto Rudy, encendido defensor de estos memes. No veo necesario en cambio amenazar a ninguno de ellos con extraños accidentes y altercados, siendo como son todos ellos auténticos campeones de las Buenas Costumbres y la CortesÃa Principesca…
  Respecto a mi elección, por cierto, unas palabras. Normalmente es raro que yo esté leyendo un sólo libro. Pero como algunos de los que estoy leyendo ya los menciono en el meme anterior, lo justo es que incorpore aquà la novedad iniciada precisamente este lunes, y que es un libro que en realidad ya habÃa leÃdo. Se trata nada más y nada menos que de la monumental HISTORIA DE ROMA del camarada Serguei Ivanovich Kovaliov, una magna obra editada originalmente por la Universidad de Leningrado en 1948 y en la que se desarrolla, desde un punto de vista marxista de la historia, un análisis concienzudo del nacimiento, apogeo y caÃda del Imperio Romano.
  Y el segundo párrafo de la página 139 dice esto:
 “Primero: el cambio del principio según el cual se colocaban los combatientes de las legiones. En lugar de la antigua subdivisión en categorÃas, fijadas por el censo (en primera fila los más ricos y mejor armados, en la segunda los menos ricos, etc.), se introdujo el nuevo principio de la subdivisión según la edad y el grado de instrucción. La infanterÃa con armamento pesado se dispuso sobre tres lÃneas: en la primera los jóvenes (hastati), en la segunda los soldados más maduros (princeps) y en la tercera, considerada la reserva, los veteranos (triari). Sólo a la infanterÃa ligera, recultada entre las clases más bajas, se le aplicaba entonces la distinción del censo.”Â
  ¿Y qué coño hago yo leyendo esto, se preguntarán algunos, si es que alguien lee este blog? ¿Soy un pirao? ¿Soy un masoca? ¿Después de lo de 300 voy a seguir hasta el Imperio Romano? Pues no, amigos y vecinos, las razones son aún más extrañas e inquietantes.
  Tienen que ver, en primer lugar, con una idea feroz que se me ocurrió el sábado, mientras desayunaba. Como suele ocurrir, ha paralizado el resto de mis proyectos literarios y me tiene literalmente abducido mientras le doy vueltas, al tiempo que me revuelco gozosamente en mis fuentes documentales como una foquita feliz en un fiordo noruego.
  En segundo lugar, tiene que ver con la fascinación que ejercen los historiadores rusos sobre mà desde que hace unos años me prestaron unos libros en los que encontré una forma de enfocar los estudios históricos y unas interpretaciones radicalmente distintas de aquellas a las que nos tenÃan acostumbrados los académicos del mundo occidental. Pues una vez más, las condiciones históricas vividas influÃan sobre el historiador de un modo fascinante, y asà como los académicos del mundo occidental interpretaban unos hechos y desechaban convenientemente otros contrarios a las corrientes dominantes, sus homólogos del otro lado del telón de acero hacÃan lo mismo, y no precisamente con menor sabidurÃa o menos recursos. Durante décadas, en plena Guerra FrÃa, expediciones soviéticas estandarizadas, compuestas por tres espias, seis soldados, un radio telegrafista, dos especialistas en claves, un comisario polÃtico, un héroe del pueblo premiado por fabricar más tractores que nadie y uno o dos arqueólogos despistados recorrieron el mundo siguiendo los pasos de las flotas americanas o excavando en las cercanÃas de sus bases. Como resultado del aburrimiento de los académicos -y de la necesidad de ir haciendo algo aparente mientras los demás trabajaban- iban surgiendo sesudos estudios y monumentales construcciones teóricas que eran sobriamente editadas en las imprentas soviéticas y traducidas en Cuba para nuestro solaz y disfrute.
  Estas obras son originales, concienzudas, sutiles, audaces, inconmensurables y un poco pesimistas. Son, en fin, en todo su esplendor, rusas, y tienen detalles encantadores que van desde la aplicación de los principios del materialismo histórico y la descripción de las primeras revoluciones obreras (antes de que hubiera obreros), hasta las abundantes citas de la obra Cuestiones de Leninismo, con las que un tal J. Stalin (asÃ, sobriamente citado, como si fuera un colega académico más) iluminaba a los estudiantes, salvaba al libro de caer en el Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum de la curia roja y libraba, al mismo tiempo y de un modo tranquilizador, a su autor de cualquier malentendido que le pudiera procurar unas vacaciones en Siberia.
  Y sin embargo, no es esta la razón última de mi lectura en este instante, no señor.
  La auténtica razón, amigos y vecinos, es que la obra de Kovaliov imprime carácter. Es como un desafÃo. Te convierte en un hombre capaz de afrontar cualquier cosa. Hace que te salgan pelos de licántropo en el culo. Pone un brillo acerado en tu mirada. Puede que al reflejarte en el espejo no veas a un héroe howardiano, pero si levantas a menudo este ladrillo de sabidurÃa eslava no tardarás en parecer el primo asmático de Kull el Conquistador, puedes creerme.
  Ya no está uno como para cazar dragones, y aún es un poco temprano para la temporada de pesca, pero puedo releer a Kovaliov. Y hay que tener los huevos de bronce para una segunda lectura, acompañada de toma de notas. Razón por la cual, quizá, me muevo ultimamente con una majestuosa lentitud no exenta de gracia, acompañada por un ominoso y solemne tintineo.
  Vuestro, afectuosamente
  SkalagrimÂ
Abril 19th, 2007 at 21:36
¡Gensanta! te libras de las garras de Tifón para caer de bruces en la de los historiadores rusos, ahora me siento culpable por haberte meme-maldecido
Pero sólo un poco :p
Abril 19th, 2007 at 23:05
Pues yo tengo uno de historia de las matemáticas de la editorial MIR que tiene unas perlas muy buenas. Yo soy un gran lector de los manuales de fÃsica y matemática rusos de la época soviética. Son una maravilla para aprender, traducciones malas de rabiar, libros sin esquemas, dibujos o nada parecido y con tropecientos mil problemas para resolver sin solución entre páginas teseladas con fórmulas. Curten el intelecto,je,je,je.
Abril 20th, 2007 at 4:12
>Son una maravilla para aprender, traducciones malas de rabiar, libros sin esquemas, dibujos o nada parecido y con tropecientos mil problemas para resolver sin solución entre páginas teseladas con fórmulas.
Y en francés, sÃ. Vaya si curtÃan…
Abril 20th, 2007 at 7:09
Por alusiones:
“por supuesto Rudy, encendido defensor de estos memes”
Va a ser que no. Soy un encedido defensor del “conceto” de los memes. Pero no precisamente de este tipo de memes. Para mÃ, los memes pierden toda su gracia cuando son extendidos de un modo deliberado y orquestado. Como darwinista feroz que soy para algunas cosas soy de la opinión de que los memes deben ir extendiéndose por sà mismos sin que nadie los ayude. Y, si no pueden, que se jodan, que la vida es muy dura y tal.
Asà que me temo que no, que por muchas desgracias que me caigan encima no voy a esparcir este meme literario. Que se esparza él por sà mismo si tiene huevos.
Abril 20th, 2007 at 11:55
¿Y vas a dejar pasar esta oportunidad de iluminar a las indecisas masas de occidente con la guÃa de tu lectura actual, oh Faro de AlejandrÃa de la literatura fantástica…? Tu inconmovible rigor me pasma.
Y eres más borde que los Acantilados de Dover. Como todos los que estudiasteis en Camfor.
Abril 20th, 2007 at 13:37
Gracias, Skalagrim. Estoy muy orgullosa de que mi infección haya acabado en tu ilustre piel y en la de tus distinguidos elegidos. Definitivamente, te estás ablandando. Bienvenido a la panda de los abrazanenúfares. Con el tiempo, dejará de dolerte…
Abril 20th, 2007 at 15:58
Argh…
He aquà que la historia se repite. ¡¡Como ya ocurrió con el Catolicismo, una infección letal de la mente se extiende mediante perversas y sutiles artes femeninas…!!
Y respecto a lo de que me estoy hablandando… bien, aquà es donde mi estricta educación victoriana se hace sentir, impidiéndome expresar con toda rotundidad mis pensamientos al respecto. Digamos que, pudiendo ser menos sutil, declino serlo.
Y luego están mis raices sanguinarias, en pugna con mi condición de hombre civilizado, que ejercen su presión sobre mi psique. La sangre de mis antepasados clama venganza. Alguien tendré que pagar por esto (me veo en la obligación de buscar a un responsable civil subsidiario, alguien a quien ambos conozcamos y al cual, siendo varón, pueda propinar una buena paliza a modo de desagravio… hum, quien podrÃa ser…).
Y sin embargo, no hay mal que por bien no venga. Habeis conocido a Kovaliov, joer.
Abril 20th, 2007 at 16:53
me veo en la obligación de buscar a un responsable civil subsidiario, alguien a quien ambos conozcamos y al cual, siendo varón, pueda propinar una buena paliza a modo de desagravio…
No, no, a mi panda de adoradores glucosos ni me los toques. Me ofrezco voluntaria: olvidémonos de mi condición fémina y de tu educación victoriana. Ambos hechos son secundarios y no los escogimos. Además, creo que me motivará para no abandonar mis clases de kickboxing…
Pero no te resistas, Skalagrim. Es inútil. Tu inclusión en los Abrazanenúfares está a la vuelta de la esquina.
Abril 20th, 2007 at 18:35
Skala: No subestimes el poderoso alzamiento de cejas de Cristina. Es un arma superpoderosÃsima y, añadirÃa yo, acojonante.
Abril 20th, 2007 at 20:24
No, si no lo subestimo.
De hecho, le voy a sacudir a otro. Y no es que me guste. Detesto la violencia, y son bien conocidas mi proverbial bonhomÃa y mi carácter pacÃfico. Sin embargo, no quiero tener todos los dÃas a un montón de antepasados cadavéricos y vengativos amargándome el desayuno con sus aullidos de furia. Las deudas del honor es lo que tienen…
Además… ¡Cielos, resulta que la conoces…!
Cumples todas las condiciones. Ahora tendré que enviarte a mis padrinos, con una antigua caja de madera lacada en negro, adornada con triskeles dorados, y en su interior, sendos y antiquÃsimos bates de béisbol…
Abril 21st, 2007 at 16:12
[…] Lo siento, pero no pacto con terroristas. Sino terminaré accediendo siempre a sus exigencias. Por: Sergio | […]
Abril 21st, 2007 at 20:11
Es “terminarÃa”, en todo caso. TerminarÃas accediendo a sus exigencias.
Lo que me lleva a… ¿qué exigencias?.
¿Preguntarte qué libro estas leyendo es un acto de terrorismo? ¿No se te habrá ido la olla un poquito leyendo a Tom Clancy, chatÃn…?
Abril 21st, 2007 at 20:28
Skala dixit:”Estas obras son originales, concienzudas, sutiles, audaces, inconmensurables y un poco pesimistas. Son, en fin, en todo su esplendor, rusas,…”
A ver… ¿No me decÃas que yo era una enferma por leer (y disfrutar) con los escritores rusos? ¿En qué quedamos?
Abril 22nd, 2007 at 7:47
hi
Abril 23rd, 2007 at 19:46
Linda Shere:
a) Una cosa son los escritores rusos y otra los historiadores rusos. Por mucho que intenten divagar, los historiadores tienen que ceñirse a un guión…
b) En todo caso… ¿yo afirmé estar categóricamente sano?